La situación escaló luego de que el contratista Matías Tabar declarara ante la Justicia que Adorni le habría pagado 245 mil dólares no declarados por obras realizadas en una propiedad del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. El jefe de Gabinete negó las acusaciones y sostuvo que el valor de la vivienda es considerablemente menor al mencionado en el expediente judicial.

Desde el entorno oficial aseguran que Adorni puede justificar sus movimientos patrimoniales e incluso explican parte de sus ingresos mediante una herencia familiar. Sin embargo, la investigación continúa avanzando y el fiscal Gerardo Pollicita ya ordenó abrir el teléfono celular del contratista para analizar posibles pruebas vinculadas a la causa.

 

En paralelo, el juez Ariel Lijo deberá avanzar sobre peritajes contables y pedir explicaciones formales sobre ingresos, patrimonio y gastos del funcionario. En el oficialismo reconocen que el mayor problema no es judicial, sino político.

Respaldo interno y tensión con Bullrich

Durante la semana crecieron las especulaciones sobre una eventual salida de Adorni del Gobierno, especialmente después de que el funcionario convocara a una reunión de Gabinete con varios días de anticipación mientras Javier Milei viajaba a Estados Unidos.

Sin embargo, tanto Milei como Karina Milei respaldaron públicamente al jefe de Gabinete. El Presidente incluso lo incluyó en actividades oficiales y más tarde ratificó su continuidad ante ministros y dirigentes del oficialismo.

La situación volvió a tensarse cuando Patricia Bullrich pidió que Adorni presentara de inmediato su declaración jurada y no esperara hasta el plazo legal previsto para julio. La ministra argumentó que la situación “afecta al Gobierno, al país y al proyecto”.

Las declaraciones fueron interpretadas en la Casa Rosada como una señal de autonomía política de Bullrich, quien mantiene peso electoral dentro de La Libertad Avanza pese a haber perdido influencia en algunas decisiones del Ejecutivo.

Milei respondió rápidamente y aseguró que Adorni “no se va”, además de remarcar que los funcionarios los elige él “porque es el Presidente”. El mensaje tuvo como destinatarios tanto a la oposición como a los sectores internos que comenzaron a marcar diferencias.

La disputa también alcanzó el debate sobre las PASO. Mientras Bullrich se mostró abierta a discutir modificaciones al sistema, Karina Milei ordenó sostener la postura de eliminar completamente las primarias. La línea fue bajada luego por Martín Menem en Diputados.

En medio de la crisis política, el Gobierno buscó recuperar iniciativa con anuncios económicos. El ministro Luis Caputo anticipó el envío al Congreso de un nuevo “Súper RIGI” y defendió la estabilidad económica frente a las turbulencias políticas.

Además, el oficialismo destacó una serie de indicadores positivos: la mejora en la calificación de la deuda argentina por parte de Fitch, la baja del riesgo país, el crecimiento de exportaciones hacia Brasil y el repunte de sectores como la industria y la construcción.

También se sumó la colocación de un bono de la Ciudad de Buenos Aires por 500 millones de dólares a la tasa más baja en tres décadas.

A pesar de esos datos, en el Gobierno admiten que la agenda pública continúa dominada por el caso Adorni y por las tensiones internas dentro del oficialismo, especialmente entre Karina Milei y Bullrich, una disputa que empieza a proyectarse hacia el escenario electoral de 2027. Fuente: TN.-