Alrededor de 600 niños de distintas comunidades de la capital y de localidades del interior catamarqueño participaron del 10º Encuentro Diocesano de Niños, que tuvo lugar en el Salón Virgen del Valle de la casa de retiros espirituales Emaús. 

La jornada se realizó con el lema "Con Fray Mamerto Esquiú en el Cielo", en el marco de las celebraciones por los 200 años del nacimiento del beato. La figura del fraile estuvo presente en las distintas propuestas del encuentro, junto con Jesús y Nuestra Señora del Valle. 

La convocatoria también permitió celebrar los diez años de la Pastoral de la Niñez, responsable de promover este espacio destinado a los más pequeños e invitarlos a descubrir la vocación a la santidad. La pastoral cuenta con el asesoramiento del presbítero Santiago Granillo. 
 
Los niños participaron junto con sus padres y catequistas de distintas actividades vinculadas con la música, el canto y las expresiones artísticas. Entre las primeras propuestas se presentó una obra teatral a cargo de alumnos del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, de San Isidro, Valle Viejo, quienes representaron distintos momentos de la vida del beato Esquiú con el título "Con Fray Mamerto en el Cielo". 
 
Presencia del obispo
El encuentro contó con la presencia del obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, quien presidió la Eucaristía. Concelebraron el padre Granillo, asesor espiritual de la Pastoral de la Niñez, y el presbítero Carlos Rodríguez, párroco de la Inmaculada Concepción de El Alto. 
 
Durante la celebración eucarística se presentaron signos vinculados con la figura del beato Esquiú. El obispo también dialogó con los niños a partir del Evangelio proclamado, correspondiente a la parábola de la viña. En su homilía, monseñor Urbanc recordó que la jornada coincidía con los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, fecha que la tradición franciscana denomina Día del Tránsito, por su muerte en Asís.  
 
El obispo destacó asimismo la influencia de san Francisco en la vida del beato Mamerto Esquiú y expresó el deseo de que entre los niños y niñas puedan surgir vocaciones a la vida consagrada, en particular al sacerdocio franciscano y a la vida de las Hermanas Clarisas. 
 
"Necesitamos en este mundo muchos chicos y chicas que quieran servir al Señor, que quieran ser de esos que trabajan en la viña del Señor para cuidarla de tantas cosas malas y así florecer el Reino de Dios en el mundo", expresó. 
 
Adoración Eucarística y cierre
Después de la misa, los participantes tuvieron un momento de adoración eucarística. Ante Jesús Sacramentado presentaron las intenciones que cada niño escribió en un corazón de cartulina, junto con las demás intenciones personales de los presentes. 
 
La jornada continuó con una presentación de danza folclórica a cargo del grupo del oratorio Divino Niño Jesús, del barrio Villa Eumelia, de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. Como cierre, los participantes cantaron el "Cumpleaños Feliz" al beato Mamerto Esquiú. 
 
La celebración también permitió agradecer por los diez años de la Pastoral de la Niñez y por su tarea evangelizadora con los niños, las embarazadas y los ancianos.