El presidente Javier Milei rechazó las lecturas que advierten sobre una recesión en la Argentina y cuestionó con dureza a los analistas que evalúan de forma negativa la marcha de la actividad económica. Durante una entrevista televisiva, el mandatario nacional atribuyó la volatilidad de las estadísticas oficiales a las profundas transformaciones que atraviesa el país y pronosticó un escenario de crecimiento sostenido para los próximos años.

El jefe de Estado apuntó de forma directa contra los profesionales del sector que critican su rumbo: “No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas”. Según su visión, muchos de ellos celebran los datos adversos por “el odio que le tienen a este gobierno”. Para explicar las discrepancias en las mediciones, Milei detalló que los indicadores desestacionalizados tradicionales fallan al registrar un escenario de reformas tan profundas, ya que se estructuran a partir de parámetros históricos.

“Se arman en función de la historia. Si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal. En la serie del EMAE figura que tenemos mucha volatilidad”, argumentó el mandatario. Por este motivo, el equipo económico oficial prioriza el análisis de la tendencia de ciclo para evaluar el desempeño general. Frente a las proyecciones privadas que estiman caídas en el tercer trimestre, Milei se mostró optimista: “Nosotros vamos a lograr cuatro años seguidos de crecimiento. Estamos en niveles máximos de consumo, exportaciones y PBI”.

El empleo y las cuentas públicas

Respecto a las cifras de desocupación que difundió el Indec, que marcaron un 7,9% en el segundo trimestre, el Presidente descartó que se trate de una señal de alarma y consideró que la variación responde a una reorganización del mercado de trabajo. De acuerdo con su análisis, el fenómeno se explica por la incorporación de nuevos buscadores al mercado activo y no por una destrucción neta de puestos laborales.

Para el mandatario, las cifras actuales se mantienen dentro de los parámetros normales del país: “No tenemos un problema”. En ese sentido, ponderó la dinámica de contratación que se registró desde el inicio de su mandato: “Durante este gobierno se crearon más de 500.000 puestos de trabajo y, si uno toma los que echamos del sector público, se crearon 600.000, lo que no se hacía desde el 2011”.

La solidez financiera del Estado fue otro de los ejes que el Presidente destacó para transmitir tranquilidad a los inversores de cara a los compromisos de deuda futuros. Milei remarcó la confianza que genera el programa fiscal en los mercados financieros internacionales: “Nosotros tenemos cerrado el financiamiento del sector público hasta fin del año que viene y la probabilidad de default que nos da el mercado es literalmente del 0%”.

Seguridad en Olivos y política exterior

El mandatario también se refirió a la reciente desvinculación de doce empleados de la Quinta Presidencial de Olivos, una medida que la Casa Militar tomó tras detectar presuntas filtraciones de información sobre el círculo íntimo del Ejecutivo. El jefe de Estado justificó el endurecimiento de los controles y el cambio de perfil en la administración del predio.

Milei vinculó de forma directa las reformas en la residencia con la necesidad de garantizar su integridad física frente a posibles amenazas: “La Quinta de Olivos es una base militar y tiene cuestiones de seguridad mucho más profundas”. En esa misma línea, el Presidente argumentó sobre los riesgos que enfrenta en el ejercicio de su cargo: “Tengo algunos enemigos pesados acá y en el mundo”.

Finalmente, el Presidente ratificó sus duras críticas hacia la agenda de las Naciones Unidas y defendió su reciente exposición en Nueva York, donde cuestionó los lineamientos globales de la organización. Para el mandatario, el organismo multilateral excede sus funciones originales y promueve políticas nocivas para las naciones soberanas: “La ONU quiere sembrar terror en el mundo”.