El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, afirmó que la comunidad se prepara para la llegada del papa León XIV al santuario nacional el próximo 11 de noviembre. "Nos estamos preparando para recibir al Papa con los brazos y el corazón abiertos. Le daremos el abrazo de todo el pueblo argentino", aseguró en declaraciones a los medios vaticanos.
Monseñor Scheinig destacó el lugar que ocupa Nuestra Señora de Luján en la religiosidad popular argentina y describió al santuario como un espacio de acogida, oración y encuentro. "Luján es un lugar muy querido por el pueblo argentino, y la Virgen ama a su pueblo", sostuvo. En ese sentido, subrayó que, aunque la imagen mariana mide apenas 38 centímetros, "su presencia es poderosa" y quienes llegan al santuario "nunca se van igual".
La mirada silenciosa de la Virgen
El arzobispo explicó que la Virgen de Luján se caracteriza por su silencio y por una presencia maternal que acompaña a quienes llegan al santuario. "Nunca ha hablado, nunca ha pronunciado palabra alguna, ni ha transmitido mensaje alguno", señaló, y comparó ese silencio con el de María en el Evangelio. Su misión, añadió, es escuchar las súplicas, recibir las oraciones, secar las lágrimas y renovar las fuerzas.
Monseñor Scheinig recordó también la relación de León XIV con el santuario. Antes de ser elegido Papa, Robert Prevost, entonces prior general de la Orden de San Agustín, visitó Luján y fue recibido allí por el actual arzobispo. Para el arzobispo, esa cercanía previa se suma al vínculo particular que los argentinos mantienen con el papado después de los años del pontificado de Francisco.
"Para nosotros, un Papa no es un extraño, sino una persona cercana", afirmó el arzobispo. Consideró que la presencia de León XIV en la Argentina puede renovar "esta cercanía, esta amistad, esta comunión" y expresó su alegría por recibirlo en el país y, especialmente, en Luján. También anticipó que se prepara una sorpresa para la visita, aunque mantuvo en reserva los detalles.
Una pastoral centrada en la hospitalidad
Frente a la basílica, en la Plaza Belgrano, avanzan los preparativos para recibir al pontífice y a una multitud de fieles. Monseñor Scheinig recordó que Luján está acostumbrado a las grandes concentraciones y mencionó que la peregrinación juvenil del 3 y 4 de octubre reunió a unos 2,5 millones de jóvenes. Para la visita papal, la Iglesia local impulsa además una pastoral de hospitalidad.
"Creemos que este es el mandato de la Virgen de Luján: asegurar que toda persona que venga aquí se sienta bienvenida, porque ella siempre nos recibe", explicó. El arzobispo vinculó esa actitud con la tradición de acogida del santuario y con la experiencia de fe de quienes llegan desde distintos puntos del país.
Monseñor Scheinig también sostuvo que, pese al descenso de la adhesión institucional a la Iglesia registrado en las últimas décadas, la fe en Jesús y en la Virgen María permanece viva. "Nuestro pueblo es un pueblo creyente que continúa buscando", afirmó, y consideró que el vínculo con la Iglesia sigue siendo fuerte en la Argentina, aunque se encuentre en proceso de transformación.
La llegada de León XIV tendrá además un antecedente histórico en la visita de san Juan Pablo II a Luján, el 11 de junio de 1982, durante la guerra de las Malvinas. En aquella ocasión, el Papa se presentó como "peregrino en tiempos difíciles" y pidió a la Virgen, como "Reina de la Paz", caminos para resolver los conflictos con paz, justicia y respeto a la dignidad de cada nación.