Después de su hospitalización del 13 al 17 de octubre en el Policlínico Gemelli, para una intervención quirúrgica destinada a extirpar un adenocarcinoma, el papa León XIV retoma progresivamente el ritmo de sus actividades. Este miércoles 21 de octubre, con aplausos y gritos de "¡Viva el Papa!", la multitud manifestó su alegría hacia el sucesor de Pedro, quien, desde el papamóvil, saludó a algunos fieles y bendijo a los niños en la plaza de San Pedro.
Al comenzar su catequesis, el Papa agradeció ante todo a toda la comunidad cristiana por el apoyo y las oraciones elevadas al Señor por su recuperación. Durante la audiencia general, celebrada bajo un cielo nublado, el Santo Padre destacó, entre otros temas, la realidad del matrimonio a la luz del amor de Cristo, su dimensión jurídica y la fecundidad del amor conyugal.
Para ello, partió de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, dedicada a la Iglesia en el mundo actual. León XIV volvió sobre el matrimonio y la familia, convencido de que "el bien de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente vinculado a una situación favorable de la comunidad conyugal y familiar".
La exigencia de fidelidad y unidad de los esposos
El obispo de Roma alentó a proponer una "concepción renovada del matrimonio" como "íntima comunidad de vida y amor conyugal". Al integrar la dimensión jurídica del matrimonio como contrato, recordó el Papa, "se reconoce que el fundamento de esta unión es el 'pacto conyugal', entendido como el 'acto humano' por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente".
Así, "el don recíproco del hombre y de la mujer, por el cual ya no son dos, sino una sola carne (Mt 19,6), fundamenta la exigencia de la plena fidelidad y de la unidad indisoluble de los esposos", que encuentra una expresión viva en la procreación y la educación de los hijos.
Amarse mutuamente "como Cristo amó a la Iglesia"
En efecto, Gaudium et spes pone de relieve la realidad del matrimonio a la luz del amor de Cristo, que es la verdad del amor humano y divino. El amor conyugal y parental, por medio del sacramento del matrimonio, "reflejo de la Trinidad divina, está sostenido y enriquecido por la fuerza redentora de Cristo", explicó el Papa, para que "los esposos puedan amarse mutuamente como Él amó a la Iglesia y se entregó por ella".
León XIV se refirió luego, en su catequesis, al amor conyugal y a la fecundidad matrimonial. "Sin limitarse a la atracción erótica, que integra en sí mismo, el amor conyugal compromete toda la voluntad de los esposos", y reaviva "los sentimientos de su alma y expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura".
Este amor, que abarca el bien de toda la persona del hombre y de la mujer, iguales en dignidad, impregna toda la vida de los esposos y encuentra su expresión en los actos propios del matrimonio. Al expresar el amor integral de persona a persona, la intimidad singular de los esposos favorece su entrega mutua y enriquece su alegría recíproca.
El bien de los hijos
Además, es en la procreación de los hijos, "el don más excelente del matrimonio", donde se expresa la fecundidad del amor conyugal. "Al transmitir y educar la vida humana, que nunca debe ser rechazada, los esposos se convierten en colaboradores del amor de Dios Creador y, por así decirlo, en sus intérpretes", declaró el Sumo Pontífice.
Llamados a esta responsabilidad humana y cristiana, añadió, "están obligados a dejarse guiar por un juicio recto acerca de su propio bien y del de sus hijos, ya nacidos o por nacer". Este juicio, que los propios esposos "deben formular, en última instancia, ante Dios, exige que su conciencia se ajuste a la ley divina, interpretada por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio", subrayó León XIV.
Proteger la vida
La vida, una vez concebida, debe ser "protegida con el máximo cuidado", recomendó el Papa, evitando "el aborto y el infanticidio". Asimismo, "los actos propios de la vida conyugal, ordenados según la verdadera dignidad humana, deben ser respetados con gran estima".
La valoración de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda existir "una verdadera contradicción entre las leyes divinas que regulan la transmisión de la vida y las que favorecen el auténtico amor conyugal" (Gaudium et spes, 51).
Por el contrario, cuando se trata de conciliar el amor conyugal con la transmisión de la vida, es necesario "preservar, en un contexto de amor verdadero, el significado pleno de la entrega mutua y de la procreación humana".
Promover el matrimonio y la familia
La función social de la familia, definida según las enseñanzas de Gaudium et spes como "escuela de una humanidad más rica" y "fundamento de la sociedad", recuerda a todos los que tienen responsabilidades sociales, especialmente en los ámbitos político y cultural, el deber de "colaborar eficazmente en la promoción del matrimonio y de la familia".
Al recordar este aspecto, el Papa advirtió que este compromiso es más urgente que nunca. "La Iglesia es plenamente consciente de ello", señaló León XIV, como lo demuestra la solicitud pastoral de los Papas que se sucedieron desde el último Concilio hasta la doble Asamblea sinodal convocada por el papa Francisco, sobre la cual volvieron a reflexionar en los últimos días los jefes de las Iglesias católicas orientales y los presidentes de las Conferencias Episcopales.
"Que la Sagrada Familia de Nazaret ilumine nuestro camino y proteja a las familias de todo el mundo": con esta oración, el Papa concluyó su catequesis.