El dato implica un aumento de 4,1 puntos porcentuales respecto al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza se ubicó en 28,2 por ciento. A su vez, se mantuvo en niveles similares a los del primer semestre de 2025, cuando el indicador se posicionó en 31,6 por ciento.

Vale mencionar que para medir la pobreza y la indigencia en la Argentina, el Indec utiliza dos canastas de referencia. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) establece el conjunto de alimentos necesarios para cubrir los requerimientos energéticos y nutricionales mínimos de una persona y se utiliza para determinar la línea de indigencia. Al cierre del semestre, en junio, alcanzó los $689.853 para un hogar de 4 integrantes, con dos adultos y dos menores.

En tanto, la Canasta Básica Total (CBT) amplía esa cobertura e incorpora, además de los alimentos, otros bienes y servicios esenciales, como vestimenta, transporte, educación y salud, y se utiliza para establecer la línea de pobreza. En junio, ascendió a $1.531.473 para el mismo hogar de referencia.

En cuanto a la indigencia, también experimentó un alza de 1,2 puntos porcentuales en relación al 6,3% que había arrojado en los seis meses anteriores, lo que se traduce en 595.300 nuevos indigentes. Si se la compara con el primer semestre 2025, la suba fue de 0,6 puntos porcentuales.

La pobreza afectó al 44,5% de los chicos y adolescentes de hasta 14 años. En el segmento de 15 a 29 años, la incidencia fue de 36,9%; entre las personas de 30 a 64 años, de 28,8%; y en la población de 65 años o más, de 14,8 por ciento.

Regiones e ingresos

Al poner la lupa sobre las regiones, el Noreste registró la mayor proporción de personas bajo la línea de pobreza, con 41,5%, seguido por Cuyo, con 36,7 por ciento. La indigencia también tuvo su mayor incidencia en el Noreste, con 10,5%, mientras que Gran Buenos Aires alcanzó 8,4% y la región Pampeana, 7,2 por ciento.

En paralelo, el Indec informó que el ingreso per cápita familiar creció en promedio 11,5% durante el período analizado, por debajo de los aumentos registrados en las canastas básicas: la canasta básica alimentaria (CBA) subió 21,4% y la canasta básica total (CBT), 19,6 por ciento.

Esta diferencia redujo la capacidad de compra de los hogares y elevó las tasas de pobreza e indigencia frente al semestre anterior. Entre los hogares pobres, la brecha de pobreza alcanzó 35,9%: el ingreso total familiar promedio fue de $922.755, mientras que la CBT necesaria para ese mismo grupo llegó a $1.440.395.

En tanto, la Canasta Básica Total (CBT) amplía esa cobertura e incorpora, además de los alimentos, otros bienes y servicios esenciales, como vestimenta, transporte, educación y salud, y se utiliza para establecer la línea de pobreza. En junio, ascendió a $1.531.473 para el mismo hogar de referencia.