Querida comunidad, hermanos trabajadores y peregrinos:
Al haberse celebrado este domingo 9 la Peregrinación de los Trabajadores y sus familias, nos unimos con el corazón lleno de fe para rezar a San Cayetano, el santo del pan y del trabajo.
A todos ustedes que caminaron hacia el santuario —llevando en la mochila los agradecimientos, las intenciones de la familia, las intenciones del alma y las suelas gastadas por la devoción— queremos decirles: su fe renovada fue un faro de esperanza para todos.
Para quienes día a día se levantan a poner el cuerpo y el alma en su trabajo, vaya nuestro más profundo reconocimiento. Y para aquellos que atraviesan la angustia de buscar un empleo o llevar el pan a sus hogares, les recordamos que no están solos. En cada paso de esta peregrinación hubo una oración compartida y una mano tendida que abrazó sus intenciones.
Pedimos a San Cayetano que interpusiera su bendición para que:
- no falte nunca el pan en la mesa de las familias;
- el trabajo digno sea una realidad para cada persona que lo busca;
- la solidaridad florezca en nuestras comunidades, hermanándonos en los momentos más desafiantes.
¡Dios bendiga a todos los que caminaron hacia su santuario este domingo!
Que el esfuerzo de sus pasos se haya transformado en paz, trabajo y esperanza para nuestro pueblo.
Mons. José Adolfo