Que los miembros de la comunidad universitaria sean artesanos de la paz verdadera, faro de esperanza y de unidad en un mundo cada vez más dividido. Lo expresó el Papa al recibir en la mañana de hoy, 18 de junio, en el Vaticano a los miembros del Consejo de Gobierno de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Al dar la bienvenida a la delegación de académicos presentes en la Sala de Consistorio, el Pontífice manifestó su deseo que el tiempo que transcurran en Roma les permita profundizar su conocimiento tanto de la Ciudad del Vaticano como de Roma, “lugar que no solo es fundamental para los orígenes y el crecimiento de la fe cristiana, sino que durante milenios también ha favorecido los encuentros entre culturas y pueblos”.

Universidades, lugares de encuentro y diálogo

En su discurso, el Santo Padre recordó que las universidades han sido “desde siempre lugares de encuentro, que reúnen a estudiantes y profesores para crecer en el saber a través del estudio académico y la investigación, así como a través de las amistades y los vínculos profesionales que se establecen espontáneamente”. Observando que “no siempre es fácil”, instó a “trabajar constantemente para asegurar que “sigan existiendo oportunidades para encuentros significativos”.

El Obispo de Roma recordó que, como lugares de encuentro, las universidades han sido tradicionalmente también lugares privilegiados de diálogo, en los que la búsqueda del conocimiento está intrínsecamente ligada al intercambio de ideas entre todos los miembros de la comunidad académica y observó que "en un ambiente en el que el diálogo respetuoso es posible, todos pueden crecer en conocimiento aprendiendo de los puntos de vista y de los vivos testimonios de los demás. En estos entornos, con paciente perseverancia, es posible trabajar gradualmente para derribar cualquier barrera de malentendidos y desconfianza que pueda surgir".

Artesanos de paz

“En este sentido, en una época a menudo caracterizada por la violencia y la punzante retórica, los miembros de su variada comunidad universitaria pueden seguir siendo artesanos de la paz verdadera: una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, trabajando por la concordia entre los pueblos”.

Citando a san Agustín, León XIV observó que para atraer a los demás a la paz hay que comenzar por nosotros mismos y no pensar que es imposible:

Para encender a los demás, deben tenerla ustedes, en su interior, con la luz encendida. En lugar de pensar que la paz es imposible y está fuera de nuestro alcance, debemos tratar de promoverla en nuestras comunidades y de acogerla y reconocerla en nuestra vida.

Antes de concluir, el Papa aseguró su oración para que “al formar artesanos de la paz, la comunidad universitaria pueda seguir siendo un faro de esperanza y de unidad en un mundo cada vez más dividido”.