Con la emoción propia de los grandes acontecimientos y la gratitud acumulada a lo largo de siete décadas de trabajo ininterrumpido, la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) celebró sus 70 años de vida con una misa de acción de gracias en la que también se despidió de dos de sus colaboradores más emblemáticos: Eduardo Woites y Ana Woites, quienes culminan una extensa trayectoria de servicio en la institución.

La celebración reunió a obispos, sacerdotes, trabajadores de la comunicación, familiares y amigos de la agencia en una jornada marcada por el recuerdo agradecido de quienes hicieron posible esta obra eclesial y por la esperanza puesta en la nueva etapa institucional que AICA inició este año al reintegrarse a la estructura de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

La Eucaristía fue presidida por el titular de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza. Concelebraron monseñor Daniele Liesse, representante del papa León XIV en la Nunciatura Apostólica; monseñor Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro y secretario general de la CEA; monseñor Jorge Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación; monseñor Santiago Olivera, obispo castrense; monseñor Pedro Cannavó, obispo auxiliar de Buenos Aires; monseñor Rubén Frassia, obispo emérito de Avellaneda-Lanús, junto con numerosos sacerdotes.

Comunicar con verdad, respeto y esperanza
En su homilía, monseñor Colombo vinculó la misión periodística con la actitud de san Pablo en Atenas, quien antes de anunciar a Cristo supo escuchar y comprender las inquietudes de quienes lo rodeaban.

El arzobispo mendocino señaló que, en una sociedad atravesada por tensiones, incertidumbres y una sobreabundancia de opiniones, el periodista sigue teniendo una tarea indispensable: ayudar a comprender la realidad, escuchar todas las voces posibles y ofrecer una información honesta y completa.

Al reflexionar sobre el Evangelio, destacó que el amor a Dios y al prójimo también encuentra una expresión concreta en el ejercicio responsable de la comunicación. En ese sentido, recordó un mensaje reciente de León XIV, quien exhortó a los periodistas a "desarmar las palabras" para que la comunicación deje de ser instrumento de agresión y se convierta en un camino de encuentro y construcción de paz.

Monseñor Colombo sostuvo que quienes trabajan en los medios están llamados a respetar la verdad, cuidar la dignidad de las personas, verificar los datos y evitar alimentar el odio o las simplificaciones. También los animó a mostrar no sólo los conflictos y problemas, sino también los innumerables gestos de solidaridad y servicio que muchas veces quedan fuera de la agenda informativa.

Gratitud por una historia hecha de nombres y rostros
Al referirse especialmente a AICA, el presidente del Episcopado afirmó que los 70 años de la agencia son motivo de profunda acción de gracias por una historia que supo narrar la vida de la Iglesia argentina y universal, sus desafíos, búsquedas y alegrías.

En ese contexto recordó con afecto a Miguel Woites, fundador y alma de la agencia durante más de seis décadas, cuya visión y perseverancia hicieron posible una obra que atravesó generaciones. También destacó la labor de sus hijos, Eduardo y Ana Woites, colaboradores y continuadores de esa misión, así como la cercanía y el acompañamiento brindados durante años por monseñor Arnaldo Canale.

"Esta acción de gracias tiene nombres y rostros concretos", expresó Colombo, al reconocer la tarea silenciosa y perseverante de quienes hicieron llegar diariamente la vida de la Iglesia a cada rincón del país.

Mirando hacia el futuro, consideró que AICA inicia una nueva etapa al integrarse plenamente a la Conferencia Episcopal Argentina, conservando el mismo espíritu evangelizador y el compromiso de seguir entendiendo la comunicación como un servicio eclesial.

La bendición y el saludo del papa León XIV
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la lectura de la bendición apostólica enviada por León XIV, y presentada por monseñor Liesse.

En el mensaje, el Santo Padre felicitó a la agencia por el 70° aniversario de su fundación y tuvo un recuerdo especial para Miguel Woites, a quien definió como su animador durante más de seis décadas.

El Papa agradeció la entrega generosa demostrada por quienes formaron parte de la historia de AICA y los alentó a continuar siendo testigos de discernimiento en el delicado mundo de la información, al servicio de la Iglesia, de la verdad y de la paz.

Asimismo, encomendó la misión de la agencia a la protección maternal de la Virgen María e hizo extensiva su bendición a todos los presentes, sus familias y seres queridos.

El adiós sereno de Eduardo Woites
La celebración tuvo también el tono entrañable de una despedida. Luego de 52 años de trabajo en la agencia, Eduardo Woites compartió unas palabras de acción de gracias marcadas por la emoción y la sencillez.

Recordó que dedicó su vida a AICA porque entendió que Dios lo llamaba a servir allí y aseguró que durante más de medio siglo fue feliz en esa misión. Reconoció sus errores y limitaciones, pidió perdón por las veces en que pudo haber faltado en caridad y expresó su profunda convicción de que la continuidad de la agencia estuvo siempre sostenida por la providencia divina.

Conmovido, recordó los momentos difíciles atravesados por la institución y los innumerables cambios tecnológicos que exigieron adaptaciones permanentes. Sin embargo, afirmó que siempre encontró motivos para seguir adelante y comprobó una y otra vez que AICA era una obra protegida por Dios.

También explicó que llegó el tiempo de dar paso a nuevas generaciones para que continúen desarrollando la agencia y acompañen los desafíos de una comunicación en constante transformación.

En sus palabras hubo espacio para agradecer a colaboradores, familiares y a toda la comunidad eclesial que durante décadas sostuvo la misión de difundir la vida de la Iglesia. Recordó además a los pioneros Miguel Woites y monseñor Arnaldo Canale, quienes comenzaron aquella aventura periodística con una máquina de escribir Olivetti y un mimeógrafo.

Una familia llamada AICA
Ana Woites, quien deja la actividad tras 46 años de servicio, improvisó un mensaje cercano y espontáneo que despertó sonrisas, emoción y aplausos entre los presentes.

Definió a AICA como una familia y recordó una frase repetida entre quienes pasaron por la agencia: "Uno se va de AICA, pero en realidad nunca se va".

Compartió recuerdos personales vinculados con la institución, en la que conoció a quien sería su esposo, Miguel Di Santo, y en la que también crecieron afectivamente sus hijos Manuel, Pedro y Pablo. Evocó asimismo a su padre, Miguel Woites, y una enseñanza que transmitía a quienes se iniciaban en el oficio periodístico: antes de escribir una noticia, preguntarse siempre si aquello que se va a comunicar suma o resta.

Al finalizar, monseñor Raúl Pizarro entregó a Eduardo y Ana Woites un obsequio en reconocimiento a su trayectoria y dedicación.

Una historia que sigue escribiéndose
La jornada concluyó con la proyección de un video institucional que recorrió los momentos más significativos de los 70 años de AICA: las coberturas de los principales acontecimientos de la Iglesia en la Argentina y el mundo, el acompañamiento a ocho pontificados, el seguimiento de las causas de canonización de santos y beatos argentinos, la elaboración de la Guía Eclesiástica Argentina y la permanente adaptación a los cambios tecnológicos.

Desde los tiempos de la máquina de escribir y el mimeógrafo hasta el portal web, las redes sociales y los nuevos formatos digitales, la historia de AICA quedó reflejada como una obra construida con perseverancia, fe y vocación de servicio.

Setenta años después de aquella primera edición de junio de 1956, la agencia fundada para difundir la vida de la Iglesia continúa su camino. Cambian las herramientas, cambian las generaciones y cambian los desafíos, pero permanece intacta la misma convicción que inspiró a sus fundadores: comunicar la Buena Noticia con verdad, responsabilidad y esperanza.