En un escenario clave para la provincia de Corrientes, corazón de la cría vacuna, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, brindó definiciones contundentes sobre el futuro del sector. Durante un encuentro con productores, el funcionario abordó uno de los temas que mayor sensibilidad genera en la región: la carga impositiva sobre las exportaciones agropecuarias.
Al ser consultado sobre posibles bajas en las retenciones, Iraeta fue tajante al explicar la metodología del actual Gobierno nacional. El secretario afirmó que la gestión de Javier Milei se rige bajo la premisa de que el Poder Ejecutivo "anuncia y aplica" las medidas de forma directa, sin generar expectativas previas.
Esta postura busca evitar lo que Iraeta define como una "disrupción en el mercado" que termina perjudicando a todos los actores de la cadena productiva. Según el funcionario, anticipar este tipo de decisiones fiscales genera ruidos innecesarios en la comercialización y especulaciones que no son buenas para nadie.
Específicamente sobre el sector cárnico, el secretario recordó que los derechos de exportación se encuentran actualmente en un nivel del 5%. Para Iraeta, este porcentaje no representa hoy "el problema estructural de la ganadería", desplazando el foco del debate impositivo hacia la recuperación de la capacidad productiva.
El titular de la cartera agraria enfatizó que el verdadero desafío para los ganaderos correntinos y del resto del país pasa por aprovechar la rentabilidad actual para modernizar sus establecimientos. En sus palabras, el negocio hoy permite realizar mejoras que no pudieron hacerse en los últimos 30 años, tales como renovar alambrados, molinos y mangas.
Respecto a la caída del stock ganadero nacional, Iraeta sostuvo que la recomposición no depende exclusivamente de los impuestos, sino de la capacidad de los productores para "guardar la reposición". Asimismo, destacó la importancia de seguir apostando por la inversión en genética de alta calidad para mejorar los índices de eficiencia.
Iraeta buscó generar cercanía con los productores locales al identificarse como uno de "yo soy productor, me pasa lo mismo que a ellos, siento lo mismo que ellos". Aseguró que su gestión busca marcar una nueva "huella" basada en la confianza y en un cambio de actitud en el vínculo entre el Estado y el campo.
En relación a la institucionalidad del sector, defendió el proceso de reestructuración que atraviesa el INTA, señalando que el objetivo principal es "eficientizarlo". Reconoció que, aunque el cierre de agencias en diversas provincias es un proceso complejo y difícil, se trata de una decisión de gestión para optimizar los recursos públicos.
Por otro lado, el secretario analizó las exigencias ambientales de la Unión Europea sobre la deforestación, instando a los productores a adaptarse a las demandas de los compradores externos. "Son los clientes; si el cliente te dice "lo quiero así", o lo hacés así o no le vendés", sentenció, subrayando que el país debe cumplir con los estándares internacionales para mantener sus mercados.
Finalmente, aclaró que sistemas de trazabilidad como VISEC son y seguirán siendo voluntarios para quienes deseen exportar a mercados con requisitos específicos. Iraeta concluyó que, aunque no es obligatorio anotarse, la decisión de participar en estos esquemas dependerá de la voluntad del exportador y de las oportunidades comerciales que cada productor decida perseguir.