Los 125 años de la Congregación de los Misioneros Libaneses Maronitas en la Argentina y del colegio San Marón fueron celebrados el domingo 24 de mayo en la catedral San Marón de la Eparquía Maronita, Paraguay 834, repleta de fieles, con una misa de acción de gracias que presidió el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva.

El arzobispo invocó en la homilía al Espíritu Santo, pidiendo que sople fuerte y encienda su fuego en los corazones para que con "nuestro testimonio de vida seamos luz para tantos hermanos que viven en la oscuridad" y "sigamos caminando con Jesús como hermanos en un mundo que necesita tanto del Evangelio". 

Recordó que fue obispo en la Patagonia y allá cuando el viento sopla fuerte, con ráfagas de 100  kilómetros por hora, se lleva todo; pidió al Espíritu de Dios que sople fuerte para llevar de nuestros corazones la angustia, el rencor, la tristeza, la desesperanza, y con su fuerza nos empuje a la misión... "Que seamos luz de fraternidad, luz de perdón, y al mismo tiempo, que podamos ser cristianos apasionados, porque ese fuego nos enciende por dentro". 

Vino del Líbano especialmente para participar en la celebración el superior general de los Misioneros Libaneses Maronitas, padre Elías Sleiman MLM.

Esa congregación fue fundada en 1865 en el Líbano y en 1901 vinieron a la Argentina dos de sus miembros, los padres Juan Ghosn y Miguel Haij, que primero alquilaron un departamento en un barrio de inmigrantes, pronto iniciaron una escuela que fue reconocida oficialmente el 25 de mayo de 1902 y en 1905 se establecieron en la calle Paraguay 834, donde formaron una comunidad que permanece hasta hoy.

En la misa se leyó una carta del secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, que hizo llegar la bendición apostólica del papa León XIV. También se leyó el decreto de la Penitenciaría Apostólica por el cual el Papa concede una indulgencia plenaria a quienes visiten ese templo en el Año Jubilar, hasta el 21 de marzo de 2027, con espíritu de penitencia y caridad, en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice). Participó el encargado de negocios de la Nunciatura, monseñor Daniele Liessi.

El patriarca de Antioquía y de todo el Oriente de la Iglesia Maronita, cardenal Bechara Boutros Rai, envió su bendición apostólica. En su mensaje señala que en el templo de la catedral, cuya piedra fundamental se colocó en 1979 y se inauguró en 2001, hace 25 años, "perdura un signo claro de la continuidad de la fe y de la voluntad de una comunidad que no se limita a conservar su herencia religiosa y cultural, sino que la reinterpreta en cada época."

"Que el Jubileo sea un paso de la memoria a la gracia, de la historia a la misión, de la expansión a la profundidad", dijo, en un camino "que no encuentra límite en el tiempo, sino que Dios abre perpetuamente al horizonte de la esperanza".

La misa fue celebrada en castellano, con la consagración en arameo. Un coro incoó distintos cantos, coreados por los fieles, y al terminar la misa entonó el Regina Coeli, en latín. Concelebraron la misa el superior de la misión en la Argentina, padre Pedro Chwáh MLM,  el padre Felipe Khazen MLM y el superior de otra congregación, la Misión Marianita Maronita en la Argentina, padre Milet Antoun. Leyó el Evangelio el diácono Ricardo Dib En el presbiterio asistió a la ceremonia el arzobispo de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía en Buenos Aires, monseñor Santiago El Khoury, luciendo sus tradicionales ornamentos negros.

Se rezó la oración compuesta para el Año Jubilar. Los fieles, que llenaban los asientos y los pasillos, podían seguir las oraciones por cuatro monitores colocados a los costados.

Luego, fuera del templo, el arzobispo de Buenos Aires bendijo una placa recordatoria y el lugar donde luego se hará un mural para expresar la presencia de la comunidad maronita y se proyecta abrir una capilla dedicada a San Charbel, fundador de la Iglesia Maronita, tomando una parte del edificio del colegio.

Después fue servido un almuerzo en el subsuelo, donde muchos asistentes, distribuidos en unas 30 mesas de 9 ó 10 integrantes, departieron amablemente, escucharon distintos discursos y vieron bailes folklóricos libaneses y argentinos.

La embajadora del Líbano, doctora Sonia Abou Azar, leyó un mensaje del presidente de la República Libanesa, general Joseph Aoun. Hablaron algunos miembros de la comunidad, entre ellos, el doctor Gabriel Aramouni, presidente de la Cámara de Comercio Argentino Libanesa.

En este acto de confraternidad, la embajadora así como el padre Sleiman MLM, superior general de los misioneros, subieron al estrado para la entrega de una distinción al alumno más longevo del Colegio San Marón, Juan Arida, que en abril pasado cumplió cien años. Estaba acompañado por sus hijos Juan y Mariana, y al agradecer tuvo un recuerdo emocionado para su esposa, María Cristina Raffo Benegas de Arida, fallecida, con quien, dijo, vivió una luna de miel de sesenta años.