La comunidad arquidiocesana de Tucumán celebró el 25 de mayo el tradicional tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en la catedral local, presidido por el arzobispo, monseñor Carlos Sánchez

Participaron el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, el vicegobernador Miguel Acevedo, ministros y autoridades legislativas y municipales, entre las que se encontraba la intendenta capitalina Rossana Chahla, junto con representantes de diversas fuerzas de seguridad y fieles. 

La homilía la predicó el obispo auxiliar, monseñor Roberto Ferrari, quien realizó un llamado a construir una Patria más inclusiva, basada en el diálogo, la solidaridad y la participación de todos los sectores sociales.

Además, recordó el espíritu de la Revolución de Mayo y destacó que los ideales fundacionales de la Nación continúan vigentes. "Las modas pasan, pero los valores permanecen", expresó, al invitar a volver sobre la historia argentina para discernir "lo mejor para la patria y no sólo lo que conviene a unos pocos".

Tomando como eje el pasaje evangélico del ciego al borde del camino, el prelado advirtió sobre las múltiples formas de exclusión que atraviesan a la sociedad actual. "Esta democracia tan trabajosa que seguimos agradeciendo y custodiando no terminará de ser plena mientras falten tantos hermanos que siguen al costado del camino", afirmó. En ese marco, mencionó especialmente a quienes sufren pobreza, adicciones, desempleo y falta de oportunidades.

Monseñor Ferrari también se refirió a los reclamos sociales que, según señaló, muchas veces son ignorados o descalificados.

"Actualmente en nuestra Patria hay gritos que a algunos les molestan: el grito de los jubilados, de los universitarios, de las personas con discapacidad, de los enfermos y de los que no tienen trabajo", sostuvo, al tiempo que pidió mayor sensibilidad frente al sufrimiento de los más vulnerables.

Además, se refirió a la importancia de "desarmar las palabras hirientes y ofensivas" y generar espacios de consenso que permitan construir soluciones comunes, ejemplificando esto con la solidaridad demostrada por el pueblo tucumano ante situaciones difíciles, como las recientes inundaciones.

Hacia el final de la homilía, monseñor Ferrari enumeró una serie de valores que consideró fundamentales para el presente del país: "Ceder, dialogar, escuchar, encuentro, solidaridad, inclusión y patria". "Nadie debe quedarse sin oportunidades ni derechos. Nos necesitamos todos", manifestó.

El obispo auxiliar llamó a cuidar los valores que dieron origen a la Nación y aseguró que la Argentina "no es un país insulso, sino un país apasionado". "¡Amamos la Patria!", concluyó.