El papa León XIV exigió transparencia y elecciones libres en los movimientos eclesiales, al advertir sobre el riesgo de transformar los puestos de liderazgo en instrumentos de prestigio o poder.

"El gobierno jamás debe ser explotado para intereses personales o formas mundanas de prestigio y poder", advirtió el pontífice este 21 de mayo ante los participantes de la reunión anual de moderadores de las Asociaciones Internacionales de Fieles, Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades.

El pontífice sostuvo que la autoridad requiere el beneficio de todos, estipulando que la elección de quienes están al mando debe ser el resultado de un discernimiento compartido.

"[El gobierno] nunca puede imponerse desde arriba, sino que debe ser un don reconocible en la comunidad y libremente aceptado; de ahí la importancia de las elecciones libres para que sea efectivo", afirmó el Papa.

"Aquí, el gobierno se confía generalmente a laicos y expresa la participación en el oficio real de Cristo recibido en el Bautismo. Se pone al servicio de los demás fieles y de la vida de la asociación, y es el resultado de elecciones libres, que deben entenderse como una expresión de discernimiento compartido: permitiendo que la voz de cada uno se exprese libremente".

"La gobernanza de estas instituciones católicas requiere la práctica constante de características fundamentales", indicó León XIV.

"Escucha mutua, responsabilidad compartida, transparencia, fraternidad y discernimiento comunitario", enumeró, al hacer un llamamiento al desarrollo de una actitud profética capaz de responder a los nuevos desafíos culturales y sociales.

Escuchar y preservar la comunión
El Papa hizo hincapié en que la autoridad también requiere la preservación de la comunión institucional con otras entidades.

"Quienes ejercen una misión de gobierno en la Iglesia deben aprender a escuchar y acoger las diversas opiniones, las diversas orientaciones culturales y espirituales, y los diversos temperamentos personales, buscando siempre preservar, especialmente en las decisiones necesarias y a menudo difíciles, el bien común de la comunión", observó el pontífice.

León XIV también destacó la urgencia de "escuchar las necesidades pastorales actuales para comprender cómo responder a los nuevos desafíos y sensibilidades culturales, sociales y espirituales" del mundo contemporáneo.

"El sentimiento de pertenencia es, de hecho, auténtico y fructífero cuando no se limita a la participación en las actividades internas del grupo, sino que interpreta los signos de los tiempos y se extiende hacia afuera, llegando a todos, a la cultura de la época y a los campos misioneros aún inexplorados", declaró.

Comunión con el obispo
"Si un grupo dice: 'No, no estamos en comunión con ese obispo, queremos otro', eso no está bien", afirmó el Santo Padre en otra parte de su discurso a los moderadores de las asociaciones de fieles, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades. 

León XIV situó la comunión en el centro del gobierno eclesial, emitiendo una advertencia específica: los movimientos "deben buscar verdaderamente cómo vivir en comunión con toda la Iglesia, a nivel diocesano", porque "la Iglesia somos todos; es mucho más" que una sola entidad. 

El pontífice también enfatizó la tarea "profética" de quienes gobiernan: salvaguardar el carisma fundacional y, al mismo tiempo, abrir la asociación a las "emergencias pastorales actuales", sin "aplanarse los modelos positivos del pasado". 

León XIV concluyó con palabras de gratitud: "Las asociaciones de fieles y movimientos eclesiales son un don inestimable para la Iglesia. Entre ustedes hay una gran riqueza: tantas personas cultas y tantos buenos evangelizadores". 

Animó a los presentes a "custodiar y, con la gracia de Dios, cultivar todos estos dones", asegurándoles: "La Iglesia los apoya y os acompaña".

La reunión tuvo lugar en el nuevo Salón del Sínodo, una iniciativa organizada por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y continuará hasta el viernes.