Tras la misa celebrada anteriormente, en la que el Papa comparó a los angoleños con los discípulos camino de Emaús, llenos de dudas y dolor, cuyos ojos se abren a un nuevo futuro tras encontrarse con Jesús, León XIV indicó ahora que María es la compañera de su camino.
Abrazar con canto los gritos de los que sufren
Señaló que el canto del Regina Coeli proclama la alegría de la Resurrección. "Con este canto gozoso, no queremos silenciar ni ahogar el clamor de quienes sufren, sino acogerlo y unirlo a nuestras voces en una nueva armonía, para que incluso en medio del dolor, la luz de la fe permanezca viva, y con ella, la esperanza de un mundo mejor", dijo el Papa.
Multipliquen los frutos de la Resurrección
Añadió que Cristo venció a la muerte y con esta certeza todos nosotros, unidos a Él, "hoy, cada día nos esforzamos por multiplicar a nuestro alrededor los frutos de la Resurrección, que son el amor, la verdadera justicia y la paz, más allá de todo obstáculo y dificultad".
El Papa invocó la intercesión de la Madre de Jesús, Madre del Corazón, desde el santuario de Muxima, adonde acudirá por la tarde.
Un llamamiento a la paz en Ucrania y Oriente Medio
El Papa también expresó su solidaridad con quienes sufren en Ucrania tras los recientes ataques contra el país. Reiteró su llamamiento para que cesen las armas y se siga el camino de la paz.
León XV añadió que el alto el fuego en el Líbano era una fuente de esperanza, que ofrecía un primer respiro para el pueblo y la región del Levante y alentó la continuación de las conversaciones de paz para poner fin a las hostilidades en todo Medio Oriente.