La despedida estuvo marcada por el dolor irreparable de familiares, amigos y vecinos, que se acercaron para darle el último adiós en un clima de absoluto respeto y consternación.
Durante la jornada, el acompañamiento de la comunidad fue masivo. Compañeros de escuela, docentes y vecinos se unieron en el dolor, reflejando el fuerte impacto emocional que generó el hecho.
El caso continúa siendo investigado por la Justicia, mientras crecen los pedidos de contención, reflexión y medidas que eviten que una tragedia de estas características vuelva a repetirse. Fuente: San Cristobal Al Día.-