El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Scheinig, dirigió su mensaje pascual a la comunidad diocesana con una invitación a vivir con profundidad la celebración central del cristianismo. Señaló que la Pascua constituye el corazón de la fe y animó a los fieles a participar activamente en las celebraciones.
Explicó que celebrar implica hacer memoria de los momentos vividos por Jesús durante la Semana Santa, desde la Última Cena hasta la cruz y el sepulcro, pero subrayó que no se trata sólo de un recuerdo. Afirmó que ese misterio se hace presente en la actualidad en cada comunidad que lo celebra, donde Cristo vive su Pascua.
El prelado retomó una imagen del Evangelio de Juan: "Si el grano de trigo caído en tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto". Indicó que ese grano es Jesús, quien entrega su vida para dar vida a los demás, y sostuvo que los creyentes son fruto de esa entrega.
Dificultades y sufrimientos actuales
El arzobispo también hizo referencia a la realidad actual, marcada por dificultades y sufrimientos. Mencionó a quienes atraviesan desaliento, heridas y cargas personales, familiares y sociales, y expresó que Cristo resucitado ofrece fuerza, sentido y esperanza. En ese marco, alentó a los fieles a acompañar a otros con palabras de aliento y gestos concretos.
Además, destacó la importancia de la participación activa en las celebraciones pascuales, no como espectadores, sino con una actitud interior comprometida. Aseguró que una vivencia auténtica de la Pascua tiene un efecto que se expande desde las comunidades hacia el entorno y la sociedad.
Por último, convocó a los fieles a acercarse a Jesús, dejarse renovar por su vida y compartir esa experiencia con los demás. Concluyó su mensaje con una bendición y el deseo de una feliz Pascua para toda la comunidad.